'Noche de tormenta', el secreto de Suga y Jimin
Kpop

'Noche de tormenta', el secreto de Suga y Jimin

¿Jungkook sobrevive? Su mejor amigo guarda un gran secreto. 

Por: Karen Mondragon

Capitulo Catorce “Revelación”

Tae ya no sentía las puntas de sus dedos. El frío quemaba su piel, su rostro estaba manchado por las lágrimas y su corazón se sentía como una pesada piedra en su pecho. Tae no despegaba la vista del cuerpo inerte de Jungkook. Solo estaba alejado por unos centímetros, pero su cuerpo estaba paralizado y no podía moverse, solo miraba, el ruido a su alrededor desapareció y el omega solo deseo estar en otro lugar, lejos de ahí, volver a esa noche donde solo la lluvia era el causante de sus problemas.

Yoongi trataba de no ejercer toda su fuera sobre Jimin, pero le costó trabajo liberar a su mejor amigo del fuerte agarre que el alfa ejerció en su cuello. Ambos lobos estaban uno al frente del otro, su mirada fija en la ajena y sin siquiera inmutarse. Ninguno de los dos parecía querer ceder.

-¿De pronto, el hijo del líder decid volver y reclamar su trono?.-Dijo Jimin con una pequeña sonrisa

Yoongi mantuvo su expresión seria, odiaba que la gente lo siquiera considerando el heredero de aquella manada que estaba disfrutando de un espectáculo violento solo por cumplir con sus costumbres. 

-¿Crees que tu padre te salvará de esto?.-Jimin parecía perder poco a poco la paciencia y apretó los dientes cuando la mano de Yoongi se cerró fuertemente sobre su muñeca

-Solo ríndete, Jimin.-Dijo tranquilamente mientras lo soltaba y retrocedía un par de pasos, desvió su mirada y comprobó que su amigo seguía respirando, pero tenían que suturar las heridas pronto

-¿Disculpa?.-Gruñó Jimin.-Estoy muy seguro que el perdedor no soy yo.-Dijo señalando a Jungkook.-Así que, por qué no te vas y dejas que las cosas sigan su curso, al menos respeto las costumbres de nuestra gente, ya que no pudiste respetar a tu padre sin ser exiliado de aquí

Yoongi negó varias veces con la cabeza mientras una risa nerviosa se colaba por sus labios

-¿Qué tanto aprendiste en esos libros que siempre llevabas contigo, Jimin? Esta no es la forma de reclamar a un omega

-Es el derecho que me concede la manada y lo sabes

-Sí, pero nunca me he permitido tomar dicha libertad por mucho que o deseara


Jimin frunció el ceño y lo miró confundido. - ¿Tienes omega? Si es así, sabes que como lobos queremos ganarnos el permiso de poder cortejarlos

-¿A muerte? Creí que eras el encargado de guiar y aconsejar a esta manada, bonita forma de hacerlo


-¿Por respetar las tradiciones que se han realizado por años?

-Forzar a alguien no debería ser algo que la gente de aquí debería seguir haciendo.-Contestó serio, Yoongi desvió su mirada y se acercó a Tae, quien continuaba en el piso sollozando y con la mirada perdida

-Levántate.-Trató de no sonar brusco, pero estaba furioso, su mejor amigo estaba herido gravemente y Jimin era igual que todos los demás, actuando de manera salvaje y sin tomar en cuenta los sentimientos de los demás

El alfa tomó del brazo a Tae y lo ayudó a ponerse de pie. No conocía al chico, solo lo había visto un par de veces en la escuela, pero Jungkook no paraba de hablar sobre haber encontrado a su pareja destinada

-¿Estás bien?.-Preguntó, pero era inútil, el omega parecía incapaz de hablar, Yoongi creyó que estaba en una especie de shock

-No lo toques.-Gruñó Jimin. El alfa decidió cubrir al omega con su cuerpo, quien de inmediato se arrodilló al lado de Jungkook y los sollozos se escaparon nuevamente de su boca

-Tu ego no puede cegarte, Jimin, él no te quiere, ¿eres ciego?.-Dijo señalando al pequeño que intentaba detener la hemorragia de su alfa

-Derrote a ese lobo, el aceptó el duelo y…

-Aceptó pelear contigo con tal de proteger a su omega, no seas uno como ellos. -Dijo señalando a los lobos que se mantenían en el lugar observando todo


-Ellos son mi manada, gente de la que ya no formas parte

-Bueno, él es mi amigo y Tae su pareja

-Gane, ¿quieres que tú padre te avergüence y te eche de nuevo?

-¿Mi padre.-Bufó con burla.- Se me permitió venir aquí, ¿sabes por qué? El viejo cree que aún puedo retomar mi lugar como líder de esta manada y si tengo que ponerte en tu lugar y cambiar sus costumbres pienso sentarme en su silla y darte órdenes con solo levantar un dedo


-Soy quien lidera el consejo, ¿a quién crees que van a apoyar?.-Dijo sonriendo con suficiencia

-No a un lobo con la cabeza inflada de ego, ¿sabías que ser presumido puedo desviarte del camino si de pronto tu visión se concentra en tus propios intereses?

Yoongi sonrió y cruzo los brazos, una alfa que se encontraba con su bebé en brazos escuchó su comentario y miró a Jimin confundida. El alfa no podía permitir que su gente comenzará a dudar de sus capacidades como consejero, su trabajo era apoyarlos y encaminar a la manada a un camino mejor, admitía que tuvo que olvidarse casi de sí mismo cuando comenzó a estudiar para ello, hasta que se encontró con ese omega llamado Tae.

-No sabes nada.-Respondió tratando de fingir que sus palabras no lo habían afectado. Su pecho subía y bajaba debido a la ira que se estaba acumulando en su pecho, pero los sollozos de Tae volvieron a llamar su atención

-Omega.-Intentó acercarse pero Yoongi se lo impidió y aunque quisiera tocarlo, Tae lo miro con tanto odio en sus ojos que su enojo se transformó en preocupación

-¿Omega?

-No soy tu omega, no me llames así, nadie puede llamarme así.-Gritó.-T-tú lo lastimaste, no te detuviste, no lo hiciste.-Su llanto era como el de un pequeño niño desconsolado, las lágrimas escurrían por sus mejillas mientras sus manos temblorosas trataban de curar y hacer desaparecerlas heridas de Jungkook

-Tae, tienes que escucharme

-Tú no eres mi alfa.-Susurro sin mirarlo. Sabía las reglas del duelo, estaba asustado y si era sincero, ya no le importaba nada, solo quería estar al lado de su alfa hasta que abriera los ojos de nuevo

-Tae, Jin te llevará a casa y…

-Jimin, ya cállate. -Yoongi estaba realmente furioso, el pequeño lobo que conoció en su niñez era muy diferente al chico que se empeñaba en reclamar a alguien que no era suyo. No se arrepentía de haber dejado la manada, era justo esto lo que quería evitar, convertirse en alguien salvaje, lleno de poder y poniendo las costumbres de un pueblo sobre las decisiones de su corazón y de su vida. Pero el alfa estaba siendo tan injusto consigo mismo, porque la actitud de Jimin solo le estaba molestando porque le dolía ver al chico, al que considero como algo más que un amigo, convertido en un líder frío que solo se dejaba manejar como un títere y por libros antiguos y escritos por personas que solo pensaban como dominar a los demás.

-Jin.-Gritó ignorándolo, él solo quería sacar a su omega de ahí y ponerlo a salvo.-Jin, repitió cuando su hermano no apareció a su lado. Se giró y lo busco con la mirada, pero su hermano se mantenía con las manos empuñadas a sus costados y la cabeza agachada. ¿Le daría la espalda?

El chico podía ser alguien ruidoso, incluso molesto por su parloteo sin parar y su insistencia en crear conversación contigo y saber todo, pero sabía que su carácter era bastante fuerte cuando se enojaba y si estaba ignorando una orden era porque estaba realmente furioso, o decepcionado, no lo sabía.

La risa que soltó Yoongi lo hizo mirarlo con enojo

-Sabes que no puede irse, no seré yo quien lo retenga aquí, sabes muy bien que tu padre mandará a los soldados una vez que se vayan, los perseguirán y cazarán, lo sabes. -Se sentía frustado. - Ahora está mal herido, pero ambo sabemos que cuando lo traigan de vuelta solo será su cabeza

Yoongi apretó los dientes y se acercó, sorprendiendo a Jimin cuando lo tomó del cuello. Podría ser un exiliado, pero su padre se encargó de entrenarlo desde pequeño para que pudiera liderar a los lobos.

-Escúchame bien, Jimin. No voy a repetirlo dos veces, déjalos en paz. Me tiene sin cuidado que mi padre nos de caza a los 3, porque ese chico es mi mejor amigo

-Suéltame. -Le costaba trabajo respirar, el agarre de Yoongi era tan fuerte que su garganta picaba y la falta de aire comenzaba a marearlo

Cuando vio que su rostro se ponía de color rojo, lo soltó, Jimin cayó al suelo tosiendo fuertemente mientras escuchaba las burlas de los que aún quedaban en la plaza, observando cruzados de brazos mientras el hijo del líder lo desafiaba.

-¿Estás… loco? Tae se va a quedar conmigo y tú ni nadie lo va a impedir.-Yoongi se dio cuenta de que estaba perdiendo el control, Jimin estaba dejándose llevar por sus emociones y como alfa era lo peor que podía hacer. Suspiró y le hecho una mirada a su amigo, necesitaba ayudarlos pronto y solo había una sola opción

-Jin-Gritó sin despegar la mirada de Jimin.-Haz algo bueno en tu patética vida y lleva a Tae con la anciana, sabes hacer lo correcto, no me decepciones como tu hermano

El lobo, quien había estado inmóvil todo ese tiempo, comenzó a caminar. Sus botas golpeaban con suavidad la nieve bajos sus pies. Nadie se atrevía a hacer nada, ndie era tonto y sabía lo que se aproximaba. La madre de Jimin le hizo señas a un par de guardias para que escoltaran a su hijo mayor

-Hermano. -Siseó Jimin cuando estuvo frente a ellos, pero este ni siquiera lo miró. Se agachó y tomó a Tae entre sus brazos

-No, suéltame, suéltame, no pienso ir contigo.-El omega se removía entre sus brazos

-Tranquilo, Tae. Te sacaré de aquí. -Prometió mirándolo a los ojos, el tono de su voz era serio y autoritario, muy diferente al chico escandaloso, Tae tuvo miedo, pero la mirada que recibió de su parte le hizo confiar en él.

Tae se puso de pie y se dejó abrazar por Jin, el calor de su cuerpo lo ayudo a disminuir los temblores que sacudía su cuerpo a causa del frío. Dos corpulentos hombres se acercaron, entre ellos el beta que los vigiló hace unas horas.  Jin les hizo señas hacia el cuerpo de Jungkook y ambos lo tomaron de los pies y por debajo de los brazos para poder cargarlo


-Está muerto. -Susurró el omega mientras se aferraba a los brazos de Jin

-No lo está, pero tenemos que darnos priesa omega

Tae se alejó de él una vez que los hombres se pusieron en marcha, no quería perderlo de vista, confiaba en el alfa, pero no en esos hombres. Jin iría tras ellos, pero antes de irse, se giró sobre tus talones y se acercó a Yoongi para susurrarle al oído

-Lo siento. Ten cuidado, sé que no querrías lastimar a la persona que amas

Y se alejó de ellos, perdiéndose en el bosque junto a Tae.

Yoongi se mantuvo tranquilo a pesar de sus palabras. No podía negarlo y no era tiempo para callarle la boca, él mismo se había encargado de hacérselo saber. Jimin había desobedecido a su madre y no asistió a una de sus lecciones cuando eran niños. Se había escapado para poder ver el regreso de los cuervos que solían pasearse por los árboles, el invierno se acercaba y sabía que estaban por llegar de nuevo al territorio de la manada. Le había insistido tanto a Yoongi que lo llevara, pero él se había negado, burlándose que tenía muchos libros aburridos que leer.

El lobo no iba a quedarse con las ganas y se escapó de su habitación… Ese día pudo ver a las aves, ese día Yoongi se enfureció porque su padre creyó que había contagiado al niño con sus ideas estúpidas sobre esos animales, ese día la líder del consejo le reclamó al alfa superior las conductas de su hijo y la mala influencia que tenía sobre Jimin. Ese día, Jimin recibió 10 azotes y estuvo encerrado 2 días, una lección que tenía que aprender: jamás abandones a tu manada y nunca olvides la razón por la que viniste a este mundo.

Yoongi lloró porque su padre ordenó que cazaran a cuantos cuervos pudieran, pero se molestó más cuando supo el castigo que el lobo recibió. Jin estaba llorando a fuera de la puerta donde mantenían a su hermano encerrado. Su madre le había ordenado vigilarlo, para que él también recordará que antes de la sangre, era la manada.

Ese día Yoongi prometió por segunda vez llevarse a Jimin con él.

**

-Es mejor que te vayas.-Escupió Jimin mirando sobre el hombro de Yoongi

-¿Irme?

-Te daré 3 días de ventaja, no más. Tú y esos dos podrán encontrar algún escondite, pero te prometo que voy a encontrarlos y traer a mi omega conmigo

-Oh, pequeño Jimin, no lo harás.-dijo sonriendo mientras se quitaba su chamarra y la arroja al piso, también se quitó su gorro de lana y despeinó su cabello.-No vas a cazar a nadie porque ahora soy yo el que te va a enfrentar, quieres seguir las tradiciones, bueno, ganaste a Tae y ahora yo pienso ganarlo también…