'Noche de Tormenta', la historia VKook continúa
Kpop

'Noche de Tormenta', la historia VKook continúa

A veces ya no queda tiempo de huir de lo que realmente queremos. 

Por: Karen Mondragon

Novena parte “El miedo es nuestro mayor enemigo”

Tae estaba escondido en uno de los pasillos de la escuela. Había regresado a la escuela luego de ausentarse un tiempo para evitar a Jungkook, pero para su buena o mala suerte, el alfa estaba al pendiente una vez que escucho que por fin había asistido a clases, por supuesto, Tae trató de esconderse, incluso tuvo que pedirle a su madre con toda la vergüenza del mundo que lo marcará con su olor como cuando era un pequeño lobo, no quería que sus tontas feromonas lo delataran.

A lo lejos, vio como Jungkook miraba en todas direcciones, suspiró y se recargó sobre la pared, llevó una mano a su acelerado corazón tratando de calmarse. Estaba bastante nervioso y odiaba el hecho de que unos días lejos del colegio no hubieran ayudado en nada. Aún recordaba la sensación que vivió cuando estuvo en la cabaña con el alfa.

¿A quién podía engañar? No lo odiaba, pero… no estaba listo para reconocer que por primera vez creyó que había encontrado a su destinado. Además, alguien como Jungkook jamás se fijaría en él.

Tae suspiró con tristeza y se miró de arriba abajo. Sus pequeños vans, su gran suéter azul cielo, no era taaan alto, y la ropa le quedaba 2 tallas más grandes, seguro lucía como un torpe.

El pequeño omega estaba a punto de llorar, a veces odiaba ser omega por ese tipo de razones era muy sensible ante ciertos pensamientos. Tae se limpió la pequeña lágrima que escapó de uno de sus ojos y respiró hondo. Lo mejor era que Jungkook se olvidará del asunto, no quería tener que enfrentarse a un rechazo solo por confesar sus sentimientos hacía alguien que siempre ha brillado, que puede tener a cualquier omega y, sobre todo, a alguien que solo acudió a él porque tenía miedo y era lo que su instinto le decía.

Cuando vio la hora en su reloj, sabía que era tiempo de huir antes de llegar tarde a su clase o encontrarse con el alfa, pero el pequeño Tae jamás se enteró que, aunque el tratará de ocultarse su alta siempre lo encontraría, porque estaban destinados, aunque a él le costará trabajo aceptarlo. Jungkook sonrió y negó con la cabeza cuando lo vio correr por el pasillo en dirección contraria a la suya, no lo siguió, pero estaba feliz de volver a verlo, le daría el tiempo que fuera necesario, unos días más o quizás hasta la hora del almuerzo, solo quería protegerlo, incluso de sus propias inseguridades.

**

Jungkook trataba de no entrar en pánico, pero ¿cómo podía hacerlo cuando el último rastro de su omega estaba rodeado de otros aromas? Lobos puros, para ser exactos.

-¿Yoongi?.-dijo tragando el nudo que se formaba en su garganta. Su mejor amigo suspiró y apretó los labios en una línea fina

-Fueron ellos.-Dijo sin mirarlo, el alfa trataba de seguir el rastro a través del bosque. Habían pasado un par de años y su orientación no era muy buena.

-¿Cuántos?
-No lo sé, dos, quizás 3. Siempre salen en grupos
-¿Puedes seguirlos? ¿Crees qué le harán algo?
-No, lo dudo, mi padre podrá haberme exiliado de la manada, pero no es ese tipo de hombre.-Dijo con una mueca.-Podrían interrogarlo, es un omega, en una reserva y cerca de donde viven ellos. Probablemente no confíen en su palabra

-¿Cómo se supone que un omega como él represente una amenaza?.-Gritó furioso

-Precisamente por eso, J.-Dijo mirándolo serio.-¿Quién dudaría de un omega? Nadie. Mi padre no se fía y mi familia no es la única manada del lugar, ni de la ciudad ni del país. Hay clanes con los que suelen haber conflictos y podrían tomar a Tae como uno de ellos

-Estás hablando puras tonterías

-No, J. Como amigo tuyo que soy, debo ser honesto, no lo van a matar, pero probablemente el pequeño esté muy asustado, por eso tenemos que darnos prisa.

Jungkook lo miró, temía que sus palabras escondieran algo más grave. Yoongi suspiró, negó con la cabeza y cerró los ojos luchando por lo que tenía que decir

-Tenemos que llegar antes de que… mi padre tome la decisión de vengarse por dudar de la palabra de tu omega, si no lo hacemos, le dará permiso a uno de sus alfas de reclamarlo como suyo.-Jungkook parecía atragantarse después de eso. El alfa continuó. -No van a forzarlo a nada, pero cuando le asignen un alfa y si queremos recuperarlo no será fácil. -Soltó una risa irónica que asustó más a su mejor amigo. - Soy de una maldita manada, J. Y mi padre tiene estas costumbres… si quieres un omega tendrás que luchar por él… hasta la muerte.

Un duelo. Su omega no era un tipo de mercancía para ser el premio de un torneo entre alfas. Su estómago se revolvió, escupió la bilis que recorrió su garganta y miro a Yoongi.

-Llévame, llévame con ellos y si… si llegamos tarde lo haré. Me enfrentaré a quien sea.

-Son lobos puros J


-Y me importa muy poco lo que sean, Tae es mi omega y alguien lo puso en peligro, me desquitare con alguno de los lobos de tu padre

**

Tae sintió frío y se encogió sobre su cuerpo. ¿Su habitación? No, el olor no era familiar y estaba demasiado silencioso para encontrarse en su vecindario. El omega poco a poco abrió los ojos. Parpadeó acostumbrándose a la luz que se filtraba por una de las grandes ventanas de lo que parecía ser una cabaña. No reconocía el lugar en absoluto, pero extrañamente no se sentía asustado.

Un aroma dulzón se coló por su nariz, Tae suspiró y poco a poco se incorporó, miró hacia abajo y estaba sobre una cama circular, hecha de varias almohadas y cobijas. ¿Un nido? Su madre solía contarle sobre las tribus que existían en la lejanía de la ciudad.

¿Le haría algo? El omega llevó una mano a su corazón que estaba un poco agitado. Buscó la fuente del aroma que lo envolvía en una nube de tranquilidad y en la esquina de la habitación se encontró con una especie de vela de color lila.


-Es pachulí.-El omega giró rápidamente hacia esa voz.-Te ayuda a que tus emociones se mantengan en armonía. Funciona muy bien en omegas.-Dijeron dándole una sonrisa amable.

Tae se quedó mirando hacía la persona parada en la puerta de la habitación. Lucía… ¿inofensivo? Eso espera, no podía percibir su aroma, pero dudaba que fuera un omega. Lucía alto, unos centímetros más grandes que él.

Tae pasó saliva y se levantó con las piernas temblorosas. De pronto se sentía nervioso.

-¿D-dónde estoy?

El lobo estaba a punto de contestarle, cuando otro más apareció detrás de él y se asomó por sobre su hombro agitando su mano en su dirección.

-¡Despertó! Hola ahí amigo. Me llamó Jin

Tae asintió con la cabeza, tímido y sin saber qué decir.

-Jin, lo vas a asustar.-Dijo el otro lobo, trataba de ser serio, pero su sonrisa seguía en su rostro

-Oh lo siento, pero madre ha dicho que la cena estará lista y quiere conocer a nuestro invitado

El extraño frunció el ceño y miro hacia el pequeño omega

-¿Te gustaría comer? Es decir, estuviste caminando por un par de horas y el frío allá afuera era horrible, madre te preparó algo caliente, te ayudará

-Y-yo… es d-decir.-Dijo tartamudeando. ¿Quiénes eran esas personas?

-Oh vamos, te gustará, madre cocina delicioso.-Exclamó el chico llamado Jin, quien cruzó finalmente la puerta y, esquivando al otro lobo en la habitación, se acercó a Tae y lo tomó de la muñeca

-Dios, eres tan pequeño. Me alegra haberte encontrado, sino estarías muerto allá afuera

-Jin.-Dijo el otro con un pequeño gruñido provocando que su amigo rodará los ojos

-Oh, no le hagas caso, este alfa es un poco amargado y muy viejo si me lo preguntas. Tiene tan solo 20 años, pero actúa como un cascarrabias, pero vamos vamos. -Dijo jalándolo.

Tae ni siquiera se opuso cuando fue arrastrado por la habitación. Inconscientemente, se giró y vio al otro lobo, buscando su mirada, esperando que le asegurará que todo estaría bien. Tae recibió una sonrisa y un asentimiento de cabeza y cualquier miedo desapareció.


Estaba en una casa llena de extraños, demasiados olores, pero el aroma de aquellas velas le impedían tener arcadas o hacer una mueca ante algún olor desagradable que pícara en su nariz.

El tal Jin lo arrastró hacía una gran mesa y lo hizo tomar asiento a su lado, pero cuando estaba a punto de preguntar algo, una hermosa omega de pelo plateado se acercó a ellos.

-Madre, mira mira, despertó.-Dijo Jin. Tae no estaba seguro de cuántos tenía, pero parecía mayor y su forma de ser le resultaba infantil, pero adorable

La mujer sonrió y le dirigió una mirada a Tae, analizando cada una de sus facciones.

-Ya veo. ¿Te sientes mal? Mis hijos no te encontraron herido, pero pasar un gran tiempo en el fío pudo afectarte.

Tae se sonrojó ante su sincera preocupación y negó varias veces con la cabeza

-¿Seguro? Somos una familia antigua, como podrás ver. -Dijo abriendo sus brazos para mostrarle la enorme cabaña en la que se encontraban. No lucía vieja, sino rústica, pero sabía a lo que se refería

-Má, él está bien, ¿podemos comer ahora, por favor?

-Ya habrás conocido a mi hijo, se llama Jin. Puede ser un poco… intenso, pero te aseguro que es un buen chico.

Tae sonrió por primera vez

-Madre.-Se quejó el lobo a su lado

-Bien, enseguida les servirán. Yo no podré acompañarlos, tengo que hablar con mi otro hijo y tengo una reunión justo ahora.

-Descuida, ma. Lo cuidaré. ¿Mi hermano irá contigo?

-Lo hará.

Sin más, la omega se retiró del comedor. Dejándolos solos. Dos omegas aparecieron y dejaron un enorme plato de sopa frente a Tae.

-Es delicioso, te lo aseguró. Madre es la mejor cocinera.-Dijo Jin mientras comenzaba a comer

-G-gracias

-¿De dónde eres? ¿Cómo te llamas? ¿Estabas en alguna excursión? ¿Tu grupo se perdió? ¿Eres puro?

Tae lo miró con los ojos abiertos y tratando de procesar cada una de las preguntas del lobo a su lado. ¿cómo podía hablar tan rápido y tener tiempo para comer al mismo tiempo?


-Y-yo.-Dijo mirando su sopa, tomó la cuchará y comenzó a dar pequeños sorbos-Mi nombre es Tae.-Dijo en un susurró después de tragar.-F-fui a dar un paseo a la reserva que está cerca, p-pero un amigo…-Frunció el ceño. No Josh no era su amigo.-Alguien en quien confíe me dejó abandonado y t-trataba de regresar a casa

Tae no escuchó ninguna respuesta sin embargo. Comió más de su sopa y se atrevió a mirar a Jin. El lobo tenía los ojos llorosos y parecía que estaba furioso. No sabía cuál era su expresión con exactitud

-Eso no se hace..-Dijo realmente indignado.-Pudiste morir. En la manada nunca se traiciona a ningún compañero.-Sorbió su nariz y continuó comiendo

-Oh.-Tae estaba realmente avergonzado.-Y-yo es mi culpa, yo confíe en él sin conocerlo

-No, aun así no está bien.-Replicó el lobo

-L-lo siento, no quise hacerte llorar
-Oh descuida, me pasa todo el tiempo.-Dijo sonriéndole

Tae asintió y continuaron comiendo en silencio. La sopa realmente le había ayudado a que su estómago dejará de tener ese nudo y se sentía cálido por dentro, pero esa sensación se evaporó tan rápido como vino cuando miró hacía las ventanas y se dio cuenta que ya había anochecido. Dio un respingó sobre la silla y se levantó

-¿Estás bien?.-Dijo Jin con la boca llena de pastel. Tae había decidido rechazar el postre

-Y-yo, tengo que irme.-dijo palpando los bolsillos de su pantalón en busca de su celular. No lo encontró, pero sería inútil. Recordó que no tenía batería.-M-mi mamá me está esperando y yo…

Ni siquiera terminó de hablar cuando salió corriendo de ahí de regreso a la habitación donde despertó. Comenzó a revolver las mantas en busca de su celular. ¿Lo habría perdido? Tenía miedo, no por él, no quería preocupar a su madre.

-Hey, pequeño. ¿Todo está bien? Madre puede ayudar o mi hermano, pero tendrás que esperarlos, están hablando con alguien

-Mi celular, mi madre es… yo tengo que

-Hey respira.-Dijo Jin tomándolo por los hombros.-Tengo mi propio celular, lo uso para jugar más que nada, a veces madre me regaña por usarlo tanto tiempo, dice que me quedaré ciego, pero mis ojos de lobo son puros y muy poderosos, ¿sabías? Eso no puede pasarme, pero descuida, si necesitas un celular te presto el mío, solo que.-Dijo rascándose la cabeza.-No sé si funcione, estamos en la manada pequeño y la señal no es buena

Y Tae comenzó a llorar. Jin hablaba tan rápido que sus emociones colapsaron, la vela en la habitación se había consumido desde hace rato. El temor comenzó a invadir su cuerpo y las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Se sentía abrumado, no sabía dónde estaba y Jungkook. El alfa ni siquiera había aparecido. Tae comenzó a llorar más fuerte. Ya no le importaba que luciera como un niño, necesitaba a su alfa, sin pensarlo, se acercó al nido y se recostó, ocultando su rostro.

Escuchó sonidos dentro de la habitación, pero no era capaz de reconocer lo que pasaba a su alrededor. Su omega chillaba por Jungkook, pero no le quedaban más fuerzas para gritar, intentó hacerlo le su garganta dolió.

No fue cuando un aroma se coló por su nariz que comenzó a calmarse. Amaba esas velas. Su rostro ya no se frotaba sobre las mantas del nido, su nariz estaba contra uno pecho firme y que desprendía un agradable olor. Tae se acercó más a la fuente de ese aroma. Sintió unos brazos rodear su cintura y volvió a sentirse seguro, en paz. El pequeño Tae escuchó arrullos y sin darse cuenta se quedó dormido.

**

-¿Estás seguro de lo que harás?.-Dijo su madre mirando hacía el bosque

-Sí.
-Hijo, ¿sabes a lo que te enfrentas?.-Dijo la omega mirándolo con miedo

-Lo sé madre, pero… ¿no es lo que haces cuando encuentras a tu pareja?


-Y no lo dudo, pero… ¿ arriesgarás tu vida? Ni siquiera sabes si te corresponde

-La Luna lo trajo hacía nosotros por algo, ¿no? Además, no quiero que el líder lo exponga a cualquiera de sus sirvientes

-Sabes que son sus órdenes

-Sí, pero nosotros lo encontramos, es mi derecho

-¿Y piensas enfrentarte a todos ellos por él?

-En realidad, no lo haré con los lobos de esta manada, madre

Su madre lo miró con confusión

-El omega ya tenía a alguien… cuando lo encontramos estaba gritando su nombre. Ese alfa será mi enemigo

Y sin más, el alfa abandonó la habitación. Jin los miró a ambos cuando levantó la mirada de su celular.

-Descuida, ma. Mi hermano ganará. Jimin siempre lo hace….