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Los mitos que creías sobre la virginidad y no son ciertos
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Los mitos que creías sobre la virginidad y no son ciertos

Descubramos los mitos realidades que seguramente creías acerca de la virginidad.

Por: Alexa Guerrero

Cuando las mujeres (y hombres también, why not?) llegamos a la adolescencia, tenemos muchas preguntas sobre nuestro cuerpo, pero hoy hablaremos sobre los mitos de la virginidad. Aunque, por definición, una persona que conserva su virginidad es alguien que nunca ha tenido relaciones sexuales, revisaremos algunos de los mitos más comunes sobre la virginidad, los cuales probablemente crees que son realidad.

1

El himen se rompe al perder la virginidad

Es cierto que, si tienes vagina, tienes un himen. Pero, este no se rasga durante la primera vez que tienes sexo, y definitivamente no es un indicador de tu virginidad.

Todo el mundo nace con un himen de forma diferente, por lo que su tamaño realmente no depende de si ha ocurrido penetración o no. Aunque, la primera vez que tengas sexo el himen puede estirarse (lo que puede ser un poco doloroso para algunas personas, dependiendo de su tamaño), este no se rasga ni se rompe.

El himen también se encoge de forma natural con el tiempo, por lo que es posible que, para la primera vez que tengas relaciones sexuales, el himen no sea una preocupación.

2

Tienes que sangrar la primera vez

Es cierto que algunas personas sangran y experimentan dolor durante la primera vez que tienen relaciones sexuales, pero eso se debe a la falta de lubricación en la vagina, que puede provocar pequeñas roturas y fisuras.

Esto significa que cualquier sangrado o dolor que experimentes durante la primera vez es más probable que sea el resultado de alguien que no tuvo la paciencia para dedicar tiempo al roleplay y apresuró las cosas antes de que estuvieras lista (amiga, date cuenta).

No debes sentirte mal si te duele o si sangras un poco la primera vez que tienes relaciones sexuales. Todas somos diferentes y es posible que no estés muy segura de cuándo estás lo suficientemente lubricada para tener relaciones sexuales. Pero es muy importante recordar que tu primera vez no tiene que doler para nada.

 

 

 
3

Sólo puedes perder la virginidad si hay penetración

Este es uno de los más grandes mitos sobre la virginidad. Si alguien alguna vez intenta decirte esto, solo tienes que hacerle saber que no todos son heterosexuales, por lo que no todos el mundo tiene relaciones sexuales que involucren penetración durante toda la vida.

Hay muchas personas que nunca han tenido sexo con penetración y nunca tendrán sexo con penetración que podrían no considerarse vírgenes. Básicamente, la virginidad es lo que tú quieres que sea para ti.

Definitivamente no tienes que haber tenido un pene dentro o alrededor de tu vagina para decir que no eres virgen. La virginidad es un constructo social y solamente tú puedes darle una definición exacta según tu experiencia.

4

Usar tampones o la copa menstrual te hará perder la virginidad

Um, no. Los tampones o la copa menstrual no son utilizados con sentido sexual, son para absorber o recoger el sangrado de nuestro útero y, obvio, esto no es una práctica sexual. Todo lo contrario, de hecho.

Además, siendo realistas y un poco gráficas, los tampones no se comparan con el tamaño de un pene real, así que no te preocupes, usar tampones o la copa menstrual no te hará perder la virginidad.

 

 

5

La primera vez tiene que ser súper especial

Mucha gente tiene la idea de que la primera vez que tienen sexo tiene que ser como una escena de película: velas, violines, pétalos de rosa, ternura al 100% e intimidad desenfrenada y no decimos que esto no pase nunca en la vida, pero también es probable que no ocurra de esa manera.

Trata de no idealizar cómo perderás la virginidad, ya que muchas veces suele ser un poco… raro, ya que no tienes ni idea de cómo actuar y si tienes expectativas demasiado altas, podrías decepcionarte un poco.

Esto no significa que debas perder tu virginidad con cualquiera, ya que solamente tú decides con quién será y deberás estar súper segura de que quieres hacerlo.

Lo más recomendable es hacerlo con alguien con quien estés completamente segura y cómoda, de quien no tengas altas expectativas y con quien puedas comunicarte libremente para expresar lo que quieres hacer.  De esa manera, pasarás un muy buen rato y explorarás tu sexualidad libremente.

Recuerda que es tu cuerpo y sólo tú decides qué hacer. El consentimiento es completamente necesario para poder disfrutar las relaciones sexuales y ¡nunca olvides usar protección!