Te decimos cómo alivianarte del mal de puerco causado por el recalentado
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Te decimos cómo alivianarte del mal de puerco causado por el recalentado

¿Qué pasa con tu cuerpo cuando tienes el mal del puerco?

Por: Nación Rex

Tal vez apenas te estás recuperando del festín navideño y te habrás dado cuenta de que no está tan chido ni podría ser tan bueno para tu cuerpo; esa sensación de "empacho" en cuanto te acuestas en el sofá después de tu tercer plato de recalentado puede convertirse en una pesadilla.

Un día de darte un gustito no es tan malo ni cambiará tu cuerpo de una manera drástica de un día para otro, así que no es algo de qué preocuparse, siempre y cuando vuelvas a tu rutina fit de saber balancear la comida y mantenerte activa.

Pero ¿qué sucede con nuestro cuando le empacamos pavo, bacalao, pastel, ponche y todo eso?

Resulta que lo que conocemos científicamente como "el mal del puerco" en realidad se llama "somnolencia posprandial" y es un estado en el que nos da un montón de sueño y letargo después de una comida.

Esto pasa ya que hay demasiada comida en el intestino, tanta que la sangre es literalmente transportada lejos del cerebro para poder hacer la digestión.

Más o menos como esas serpientes que se tragan una cabra entera y por varios dís no pueden ni moverse. Por eso, si el festín se sale de control tu estómago no va a poder con todo por lo que andarás con gases y te puede dar acidez, estreñimiento o hasta diarrea.

Cuando comemos, nuestro estómago produce una hormona llamada gastrina, que hace que los jugos gástricos hagan su chamba. Pero cuando esto sucede, dejamos menos sangre para el resto del cuerpo, incluyendo al cerebro, por lo que a veces sentimos mareos o demasiado sueño.

¿Cuáles son las consecuencias de empacarle a la comida?

Un gustito al año no hace daño, pero los dientes al rato nos pasan la factura de toda el azúcar que consumimos. Cada vez que le damos una mordida a un pastelito, le puede llevar hasta media hora a nuestros dientes regresar a un nivel de acidez saludable.

Este dulce bombardeo hace que la saliva no tenga tiempo para neutralizar el ácido causante de la caries, el cual es su trabajo más importante.

Pero hay buenas noticias: el queso está lleno de calcio y es un snack saludable para los dientes, ya que ayuda a generar esa saliva que neutraliza los ácidos.

La copita también nos pega duro

Sabemos que en estas fechas no falta la copita, aunque no tengas edad para consumir alcohol, a veces dices "una no es ninguna" y le entras al Lambrusco. Pero el exceso de alcohol durante las fiestas también puede tener muchos efectos incómodos en el intestino; desde causar reflujo ácido, hasta hinchazón por los altos niveles de azúcar.

A parte de la resaca que te puede dar por la deshidratación, algunas bebidas alcohólicas (sobre todo las que ya viene preparadas y endulzadas sí, estamos hablando de esa latita de colores que tan popular se ha vuelto entre la chaviza) contienen azúcares y carbohidratos que le dificultan la chamba a nuestra pancita para digerirlos.

Nuestra bella piel también sufre

Comer mucha comida rica en lácteos también puede tener efectos secundarios en nuestra piel. El binge de comida muy grasosa afecta las hormonas del cuerpo, como la insulina encargada de procesar el azúcar de los alimentos. Esto causa que nuestros niveles de glucosa aumenten, lo que reseca un montón la piel.

No está completamente comprobado, ya que sigue siendo una discusión popular entre científicos, pero se ha observado que el acné también es causa de este tipo de atracones.

Ya te dijimos que el queso es bueno para nuestros dientes, pero el abusar de los lácteos podría traernos problemas de acné, debido a la grasa que contienen.

¿Cómo le empaco al recalentado sin morir en el intento?

Como ya mencionamos anteriormente, un gustito vez al año no hace daño y obviamente está la opción de comer mandarinas, pollito a la plancha y beber agua solamente mientras ves a toda tu familia retorcerse de indigestión, pero no sería divertido.

Lo que puedes hacer es llevártela leve, comer lento para que no te llenes de trancazo. Trata de consumir alimentos ricos en proteínas y moderar los carbs para que no te de el mal de puerco.

Esto aplica para el recalentado y para la cena del 31: bebe un vaso de agua antes de echarte otro plato, lo cual hará que tu estómago se "estire" poquito y se prepare para la comida. Además, así te das cuenta si neta tenías hambre o solamente estabas confundiendo esa sensasión de vacío con sed.

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